Laura Peña | 30 de marzo de 2026

En el marco del proyecto "C7654-2026”, apoyado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes a través del Grupo de Concertación y Estímulos - Programa Nacional de Concertación Cultural, se celebró nuestro Kusikui Puncha en el resguardo Musu runakuna

Durante cuatro días, el resguardo Inga Musurrunakuna de Mocoa celebró el Kusikui Puncha, nuestro Año Nuevo Inga. La noche del 14 de febrero abrimos el carnaval con la toma sagrada de yagé — ambi waska — y los días 15, 16 y 17 fueron de visita, música, comida tradicional, danza y reencuentro de las familias.
Este 2026, con el acompañamiento del Ministerio de Cultura, vivimos un carnaval que reafirma quiénes somos como pueblo inga: gente de la chagra, del remedio y de la palabra propia.
La celebración comenzó con la toma ceremonial del yagé en la casa de remedio. El taita abrió el camino, los cantos del ambi waska llenaron la noche y la comunidad limpió el corazón para recibir el año nuevo.
Esta es la noche del silencio y del aliento: el samai que prepara el cuerpo y el sungu para todo lo que vendrá.
“Ambi wasipi, taita sungu — en la casa de remedio, el corazón del padre nos guía.”
Cada Kusikui Puncha es resultado del trabajo de muchas manos. Antes de que llegue el primer visitante, el resguardo entero se moviliza: se prepara la maloca, se trae la madera para el fogón, se limpia el lugar de celebración, se levanta la casa que abrigará a las familias.
◆ Manos del resguardo levantando la fiesta ◆

La música del Kusikui Puncha vive en el tambor, la flauta y los cascabeles. Antes del carnaval, los mayores afinan los instrumentos con paciencia: el tambor se templa con el sol y con la mano. Cada cuero, cada cuerda, cada amarre tiene su saber.
◆ El tambor tradicional — palabra de piel y madera ◆

La comida del carnaval es comunitaria: se prepara entre muchas manos y se sirve a todo el que llega. Hay chucula, anduche, mote, carne asada y los frutos que la chagra dio durante el año. Cocinar para el resguardo es también un acto ceremonial.
◆ Cocina y mesa compartida del Kusikui Puncha ◆

Con el sol del 15 amanecimos vestidos con la ropa propia que tejimos en los talleres comunitarios: la chumbi, la cusma, la pacha, la corona y los collares de chaquira. Tres días en los que el resguardo se llena de vida: las familias salen a visitar, se reciben los visitantes, suena el tambor, las flautas y los cascabeles.

Toma ceremonial del yagé (ambi waska) la noche del 14 de febrero como apertura espiritual.
Vestuario tradicional inga llevado por mujeres, jóvenes, niños y mayores del cabildo.
Visita de casa en casa: el reencuentro de las familias del resguardo y de los visitantes.
Música propia: tambor, flauta, cascabeles y cantos en lengua inga.
Comida comunitaria: chucula, anduche, mote y los alimentos compartidos del territorio.
Danza colectiva alrededor del fogón, agradeciendo a la Pachamama y a los mayores que nos precedieron.
Este carnaval nos confirmó que el pueblo Inga Musurrunakuna está vivo. La palabra de los mayores se escuchó en la maloca, la ropa propia volvió a vestirse con orgullo y los niños aprendieron — mirando — que su cultura no es un recuerdo, es presente.
Salimos del carnaval con el corazón limpio, con el compromiso renovado de hablar inga en casa, de tejer la ropa propia y de cuidar el territorio. Kausachun ñukanchipa rimai: que viva nuestra lengua, que viva nuestro pueblo.
“Pagrachu, mayores. Pagrachu, Pachamama. Que el año que comienza sea de buena palabra y buen camino.”
Gobernadora
Es una joven entusiasta y apasionada por los procesos comunitarios, dedicada a la reconstrucción y fortalecimiento de su comunidad desde un enfoque de unidad y sostenibilidad. Su amor por la naturaleza y los animales inspira su trabajo en proyectos que promueven la protección ambiental, la transmisión de saberes ancestrales y el bienestar colectivo. Laura cree firmemente en el poder de la colaboración para superar los desafíos, guiando a su comunidad hacia un futuro lleno de oportunidades y esperanza.